
Existe un largo y prolongado debate en la Net, sobre la crisis de los medios de información tradicionales. Cualquiera puede ver multitud de opiniones al respecto, muchas de ellas realizadas desde un cierto rigor, otras no tanto, pero quizás existe un espíritu o consenso generalizado de que los medios, no están a la altura de esta cultura de la superabundancia informativa.
Siempre me he considerado un consumidor de información, tengo una cierta tendencia personal a recibir información acompañada de una (afortunadamente) buena memoria, que me permite poder comparar, discernir y por supuesto tener opinión sobre este hecho. Creo que a lo largo de estos últimos 20 años, la información se había basado y se basa, en que el poder juega un papel fundamental en la elaboración de lo que es o no es noticiable. Aunque debo expresar que mi concepto del poder, es mucho más ámplio que el poder político.
Creo que lo importante en la generación de información es la relevancia del hecho a comunicar. Es la clave del proceso, bien sea como servicio público o como producto. Pues bien, lo que he observado en estos últimos años es que la relevancia de la información que se nos ofrece deja mucho que desear.
Los motivos son muy diversos, aunque quizás el más relevante sean las nuevas formas de marketing que empujan a crear noticias irrelevantes, con visibilidad en la industria de la información, pero sin ningún tipo de interés para los/as consumidores/as. Estas nuevas formulas de marketing empresarial lo que buscan es ahorrar costes de publicidad (entendiendo la publicidad como un negocio necesario) generando informaciones cuando en realidad son publireportajes encubiertos.
Recuerdo que hace varias décadas, el papel de los corresponsales de guerra en las redacciones no solo eran muy bien vistos en el seno de la profesión, sino que tenían una demanda y visibilidad informativas muy altas. Hoy veo que conflictos como el de Irak, Líbano, el papel del pueblo palestino, la guerra de Afganistán, los conflictos que existen en Africa que empujan a miles de subsaharianos a embarcarse en pateras hacia Europa, etc…no tienen eco en nuestros medios.
Nuestros medios nos informan de los hechos desde el poder. Ruedas de prensa, viajes de altos cargos de diferentes administraciones, opiniones a pié de calle en nuestras sociedades, declaraciones.
Lógicamente existen excepciones de reportajes sobre determinadas condiciones de vida en algunos lugares de nuestras sociedades occidentales. Pero este tipo de situaciones no les son ajenas a los/as espectadores/as, las vemos con solamente dar un breve paseo por nuestro entorno.
Quizás…y ya para acabar, la información se ha convertido en un espejo de nosotros/as mismos/as…y quizás ese sea precisamente el gran error de concepto. El gran éxito desde los clásicos siempre ha sido conocer y narrar la vida, las costumbres, los problemas de aquello que nos resulta exótico, lejano, peligroso.
Nos hemos olvidado de que en el fondo, información es conocimiento. Y en tiempos donde el poder basa su estratégia de pervivencia en el conocimiento, este no es compartido, como nunca ha sido ni será compartido el poder. Por eso vivíeron tiempos convulsos nuestras generaciones precedentes y las actuales vivimos tiempos de crisis, que van más allá de los aspectos económicos.
Adrian Vogel 1:15 pm on 14 Octubre 2009 Permalink
Es que tanto “negros” como becarios trabajan a tiempo parcial y no les pagan horas extra.
Juan Pedro Peña 5:21 pm on 14 Octubre 2009 Permalink
Ah si, ya veo. Ya veo cuál es la máxima preocupación de los palmeros de Federico & Cía.: la justificación de los abucheos a ZP el día de la Hispanidad.
Afortunadamente la trama Gürtel afortunadamente ha hecho despertar a algunos medios supuestamente afines al PP. El actual director de El Mundo TV y acicate del PSOE, Melchor Miralles, ya lleva tiempo gritando que Camps debía dimitir.