Acabo de hablar con un gran amigo. Una de esas personas que no me ha dejado indiferente. Quizás el gran problema, a mi pesar, es que está lejos…o dicho de otra forma…Galicia está lejos de todas partes. Pero bueno…en cualquier caso. lo que acabo de poner aquí suena a excusa, cuando conozcáis la situación. Por cierto, situación de la que mucha gente (creo…por eso lo escribo aquí) sufre en esta sociedad de Tiempos líquidos.
La situación tipo de mi buen amigo es la siguiente: sufre una minusvalia. Tiene una pareja desde hace muchos años. Por cuestiones que no vienen a cuento explicar aquí, mi buen amigo ha sufrido una especie de “ostracismo social” debido a que su perfil personal y profesional ha sido siempre brillante. Es francamente (así lo veo yo) una persona con una capacidad intelectual impresionante. Y paradójicamente suena contradictorio decir “perfil personal y profesional brillante” y al mismo tiempo asociar esto con “ostracismo social”. Pero su “minusvalia” en cierto modo lo (hemos) marca/do. Comentarios tipo que yo recuerde con carácter externo:
*Fulano (mi buen amigo) lo han promocionado a … como una promoción de imagen y marca. En clave de “adoptar la diferencia” a la organización.
Recuerdo también en mis tiempos de “gurú de Internet”, cuando entonces la gente quería conocer quien carallo era ese “vendedor de alfombras de Leroy Merlin que se ha metido a opinador político en la Red”. Tiempos que entonces me recibían en despachos, pues alguien me dijo de mi amigo “era válido, pero una mala influencia para el grupo, dado que su capacidad intelectual estaba por encima de la media”. Recuerdo que yo…un mindundi comparado con mi interlocutor, le dije…”te advierto que (mi amigo) es un gran amigo mio…quiero que lo sepas antes de que sigas hablando de el”. De forma abrupta cambiamos de tema en aquella conversación privada…
Han pasado los años y nuestras vidas aún siendo lejanas físicamente, no son distantes en lo personal. De vez en cuando hablamos por teléfono. Su situación personal y profesional ha cambiado mucho. A peor…como mucha gente, pero con la salvaguarda en negativo de que su minusvalia le resta poder hacer cosas que a la mayoría de la gente consideramos normales. De facto, está en un Programa de Dependencia de esos que nuestros políticos cacarean en sus discursos de Telediario, pero en la práctica, las redes informales basadas en amistades o círculos de confianza logran solucionar.
Y la mala suerte es como la buena, un factor a tener en cuenta. Mi buen amigo, lamentablemente no tiene suerte. Resulta que su pareja está en un proceso de demencia (es de mi generación…por lo tanto no es muy mayor) sufre Alzheimer y el que en teoría debería ser cuidado, se ha convertido en cuidador.
Mi amigo se queja amargamente…me dice que no hay amigos (aquellos que tanto le alababan y tiempo más tarde le ignoraban) ni siquiera familia. En esto último no voy a entrar…es muy personal.
Mi amigo, está sufriendo el nuevo mal social de los Tiempos líquidos del S. XXI. La indiferencia.
Piénsalo lector…








