Sobre simplificaciones, tránsfugas, mociones de censura y partitocracia
Acabo de leer el editorial de hoy en El País, estableciendo un criterio a mi juicio impecable del fenómeno del transfugismo político, en especial en los ámbitos de representación política local o municipales. En este editorial, que recomiendo su lectura, apunta a una serie de claves que son imprescindibles. Voy a citar una:
Los beneficiarios de la operación de Benidorm alegan que la pérdida de mayoría del PP por la fuga del tránsfuga hacía ingobernable el municipio. No es cierto: hay ayuntamientos en España que se han gobernado en minoría. Algunos de ellos socialistas. Quizá sea necesario plantearse reformas legales que permitieran, en casos excepcionales, convocar elecciones anticipadas. Lo que no procede es actuar como si esas elecciones ya se hubieran celebrado y utilizar el voto decisivo del causante del problema para cambiar la mayoría. Hacerlo es estimular el transfuguismo que PSOE y PP se comprometieron a eliminar, y que ambos han incumplido con pretextos similares: en la anterior legislatura hubo 35 alcaldes del PSOE y 20 del PP que perdieron su puesto mediante operaciones posibilitadas por tránsfugas. Para desprestigio del sistema democrático y en particular de la política municipal.
En toda esta larga cadena de despropósitos que la partitocracia representativa nos ha legado en estos últimos 30 años de democracia, existe la tendencia “natural” de repetir consignas. Ambos, tanto el PSOE como el PP, ( y todos los demás por supuesto) durante todo tipo de “mociones de censura” efectuadas a través de tránsfugas, se ha partido de la simplificación “la parálisis institucional” del gobierno, bien sea municipal o autonómico correspondiente. Cuando en realidad, lo que ha sucedido en la inmensa mayoría de los casos, ha sido una perdida de confianza personal entre el líder de la opción política y algunos/as de sus equipos electos e integrados en la lista electoral. Listas a las que por cierto, se confeccionan y se aprueban bajo una más que dudosa calidad democrática en el seno de los partidos.
Frente a esta situación, de forma testimonial y/o a título personal, algunos de nuestros dirigentes de las nuevas élites sociales que les hacemos llamar “clase política”, hablan de “reformas legales” para mejorar el sistema democrático, sin especificar el tipo, ni por supuesto, modificar la Ley electoral. Paralelamente a esto, en determinados círculos sociales e incluso aquí en la blogocosa, hablamos de “Listas abiertas” para frenar este tipo de arbitrariedad “democrática”.
Yo viví intensamente, con mucho orgullo y mejor alegría, el proceso de primarias realizado en el PSOE entre Josep Borrell y Joaquín Almúnia. Aquel proceso, (del que nadie se acuerda ni cita) fue un auténtico ejemplo del papel democrático de las organizaciones políticas. Fue un proceso completamente limpio, a la par que inesperado, que puso en jaque a toda una superestructura jerárquica, (que todavía se conserva intacta)
Pero lo que más me llama hoy la atención, teniendo en cuenta la brevedad que la blogocosa impone lamentablemente, es la repetición de consignas que por aquí se efectúan, en cuanto a demonizar un MEDIO DE INFORMACIÓN, como es “El País” (siendo una industria) , que en su único apartado donde actúa como MEDIO DE COMUNICACIÓN, su EDITORIAL, no quiere formar parte del juego de las élites sociales políticas. Pero claro…el sueldo va con ello.
En cualquier caso, ¿qué se puede pedir de aquellos/as que no saben distinguir lo que es Sociedad de la Información a Sociedad de la Comunicación y el Conocimiento? Y más cuando se realizan “saraos blogocósicos” donde ambos términos suelen ser mezclados en uno solo, cuando en realidad son muy pero que muy distintos.
Quizás simplifico demasiado, pero más adelante escribiré sobre temas ligados a estas y a otras cuestiones.






Adrian Vogel 10:18 pm el 26 Septiembre 2009 Permalink
En Madrid desafortunadamente nos acordamos todos los días del “tamayazo”.