Fumar

Me encanta fumar.

Estuve más de 7 años sin fumar. El motivo es que uno de mis hijos (nos decían los médicos) tenía “alergia respiratoria” y dejé de fumar.

Recuerdo que disfruté dejando de fumar…me fui a una cafetería que estaba al lado de mi entonces casa, me senté, pedí un café solo, una copa de Brandy, un vaso de agua y encendí mi último Cohíba Lancero número 1 que tenía guardado en un cajón.

Lo disfruté.

Años más tarde lo que realmente diagnosticaron a uno de mis hijos es que tenía “vegetaciones nasales”. Una simple operación acabó con aquel entonces problema y ansiedad que sufríamos, tanto el pequeño como sus padres.

Volví a fumar…recuerdo que el tabaco para mí siempre ha sido un leal y fiel aliado. Me estimula, me ayuda a pensar y me relaja. Llevo más de dos años otra vez con este caro, adicto y placentero placer. (Parafraseando a Sara Montiel)