Se ha muerto Fraga. D. Manuel Fraga Iribarne. En el día de hoy, me he despertado con esta noticia, justo antes de entrar a trabajar, al leer el periódico, hábito que espero no tener que perder. Pues bien, al margen de las declaraciones institucionales, que a mi por supuesto no me tocan, donde cuando alguien con cierta notoriedad ha finado, normalmente se suele hablar bien del ínclito. Yo en el día de hoy no voy ni a hablar ni bien ni mal, voy simplemente a dar mi punto de vista personal sobre este personaje relevante de la historia de España.
Por que al margen de filias y fobias, D. Manuel Fraga Iribarne era un animal político. Un adversario político de envergadura. Tanto o más que Jordi Pujol (en mi perspectiva política.) Uno de esos animales políticos que tenían algo que carecen los políticos actuales, carisma. Carisma en pleno S. XXI no vende…todavía.
Pero como dije en la entradilla de esta entrada, no pienso ni quiero ser políticamente correcto. Por la sencilla razón de que tenemos la costumbre ancestral, humana, social, de hablar bien siempre de nuestros muertos. Aunque no nos toque nada. Pero el caso de D. Manuel Fraga Iribarne nos ha tocado directa o indirectamente a todos y a todas los españoles. En mi caso, el finado ha formado parte de las más altas élites políticas y sociales de mi país. Ha tomado decisiones duras, drásticas contra los “parias” (como les gusta llamar a las élites a personas como yo, que formamos parte de la 3ª generación de los vencidos en el 36). Si he dicho bien…contra los “parias”.
Que D. Manuel Fraga Iribarne jugó un papel fundamental (junto a otros) en la Transición política de la dictadura fascista a la democracia en España, es algo indiscutible. Vamos es de una soberana obviedad. Cosa que naturalmente le honra y como es de bien nacido ser agradecido, pues es lógico guardar memoria y reconocimiento por su impecable labor en ese periodo histórico de nuestra historia colectiva. Pero no olvidemos cosas.
Y no puedo olvidar, por que me crié en el seno de una familia republicana represaliada por el franquismo que D. Manuel Fraga Iribarne tomó decisiones muy dolorosas, en su etapa de Ministro con el dictador Franco. El fusilamiento del anarquista Puig Antich. El fusilamiento del comunista Julian Grimau.
También tomó decisiones de gobierno en la Xunta de Galicia. No es recurso de oportunidad recordar sus más de 15 años como Presidente de la Xunta de Galicia. Un periodo de gobierno gris. Repleto de corruptos como D. Xosé Cuíña (finado también). De sostenimiento de un mal endémico en Galicia que tiene nombre y apellidos Caciquismo. De despilfarro a espuertas. De inauguración tras inauguración de maquetas. De sostenimiento de una sociedad eclesiástica. De mantenimiento de las cuotas de emigración. De clientelismo y enchufismo en la Xunta de Galicia.
No obstante, con todos mis respetos, D. Manuel Fraga Iribarne ha sido fiel a su ideario, honesto hasta el final y eso personalmente le honra, aunque nunca me haya gustado su proceder, ideas, formas y gestos. Para bien y para mal, D. Manuel Fraga Iribarne hizo lo que tuvo a bien hacer. La visión del mundo es un tremendo caleidoscópio, donde cada cual valora y ve las cosas tal y como las siente.
Yo así las veo y así las siento.
Lamento el tono, lo políticamente correcto es tener palabras amables con nuestros muertos, pero yo no soy así, no va conmigo ser cínico. Como dije antes D. Manuel Fraga Iribarne es uno de los nuestros, para bien o para mal. Espero y deseo que la historia sea justa con su memoria y con sus hechos. Pero en estos momentos, lo educado es manifestar mi más sentido pésame por su fallecimiento y hacer llegar mis más respetuosas condolencias a sus allegados.